Reflexión Evangelio 16-08-2015

Buen día. Hoy el Evangelio permite meditar la parte final del discurso del Pan de Vida y además nos ayuda a comprender el significado profundo de la multiplicación de los panes y de la Eucaristía. Jesús dice ser el pan vivo, que ha descendido del Cielo y por ende, quien come de ese pan, vivirá eternamente, porque es su propia carne para la vida del mundo. Esta es la razón por la cual, los judíos se interpelan: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Así demuestran que no comprendieron las palabras de Jesús sino que se apegaron a su tenor literal. Sin embargo, Jesús ratifica lo dicho, afirmando que para tener vida y Vida Eterna, se debe comer su carne y beber su sangre, a tal punto que quien así lo hace, Jesús permanece en esa persona y esa persona en Él; y que además lo resucitará el último día, porque su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida. Así las cosas, queda en claro que comer la carne de Jesús, permite alcanzar la Vida Eterna y significa aceptar y degustar al nuevo, verdadero y único Cordero Pascual; mientras, beber su sangre, libera de la esclavitud y significa asimilar su misma manera de vivir. Esto es, que se alcanza la vida al participar y alimentarse de la carne y la sangre de Jesús en la Cena Eucarística pero al mismo tiempo se asimila su vida, su entrega y su donación. Luego, por qué perder esta hermosa experiencia y oportunidad. Feliz Domingo, Día del Señor, a quien decimos: ¡Jesús, en ti confío!

Compresión Teológica de la espiritualidad de la Misericordia en Santa Faustina