Reflexión del Evangelio según san Lucas 13:18-21

Reflexión del Evangelio según san Lucas 13:18-21

Hoy en el Evangelio (Lucas 13:18-21) Jesús habla en parábolas, pues su objetivo es revelar, por medio de semejanzas, el misterio del Reino de Dios presente en la vida del pueblo. Expone así dos pequeñas parábolas: El grano de mostaza y la levadura. Historias sacadas de la vida cotidiana que sirven como medio de comparación para ayudar a la gente a descubrir el misterio del Reino de Dios pero para meditarlas, no se debe descubrir lo que cada elemento quiere decir sobre el Reino sino mirar la historia en su todo y tratar de descubrir cuál es el punto central entorno al que fue construida, pues así se podrá develar el Reino de Dios: 1) Jesús comienza diciendo : “¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.” Deja entrever que el Reino no es algo abstracto o una idea sino que es una presencia pequeña, humilde en medio de nosotros, que casi no se ve pero aún siendo pequeña, crece y suscita esperanza. Véase que el relato busca explicar el crecimiento extraordinario de una semilla muy pequeña que se entierra en el propio jardín, a lo que sigue un crecimiento asombroso al hacerse un árbol, y así debe ser la presencia del Reino de Dios en la historia de toda persona y en medio de la sociedad; es la historia de Dios presente en la historia humana; 2) También agregó: ”¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.“ En esta comparación se descubre que el Reino de Dios es fermento para todo nuestro ser presente en cada uno de nosotros. Entonces, así debe ser la Buena Nueva en medio del mundo actual y en la comunidad eclesial. Esa es la tarea de todo creyente, pues en la medida que desarrolla y vive plenamente su vida sacramental, el Reino de Dios se extiende por medio de la práctica de las diversas virtudes. Por eso, santa Faustina expone: «La esencia de las virtudes es la Voluntad de Dios; quien cumple fielmente la Voluntad de Dios, se ejercita en todas las virtudes.» Num. 678 DSF