Reflexión del Domingo de Ramos

Reflexión del Domingo de Ramos

Comienza la Semana Santa, tiempo privilegiado e importante del Año Litúrgico, su puerta de entrada es el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, pues se renueva la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, para consumar su Misterio Pascual; razón por la cual, la celebración de este día, comienza con la conmemoración de esa entrada del Señor, en la procesión de Ramos o palmas que se bendicen en este día y a continuación se participa en la Misa, cuyo punto central es lectura de la Pasión del Señor (Lc 22:14 – 23:56). Entonces, hoy es una oportunidad para proclamar a Jesús como Rey y centro de la vida, uniéndose a la multitud de los discípulos que, con gran alegría y júbilo, acompañaron a Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén, alabándole por todos los prodigios que le habían visto hacer y continúa aún haciendo. Entonces, la procesión de Ramos, ante todo, debe ser un testimonio gozoso porque Jesús ha hecho visible el rostro misericordioso del Padre y por eso su corazón está abierto a toda la humanidad. También debe ser para decirle a Cristo que se le reconoce como Rey de la vida, de la paz y la justicia, el Mesías enviado por Dios para salvar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte. Por tanto, reconocerlo como Rey significa que es quien muestra el camino a seguir para retornar a la Casa del Padre, senda que se acepta confiadamente y por ende, a diario se escucha, medita y practica su Palabra, como único criterio válido de decisión en la vida. De manera que en Jesús se ve la autoridad a la cual uno se somete, aunque por ello se tenga que sufrir o morir a uno mismo por Él, como el mismo entregó su vida en su Pasión Dolorosa, pues es en la Cruz donde se alcanza la Vida Eterna, y; además porque se anhela que Cristo sea el Rey de mi vida, de mi familia, de mi patria y del mundo entero. Así las cosas, la invitación es a participar de forma activa en esta Semana Santa, para configurar la vida con el Misterio Pascual de Cristo. ¡Jesús, en Ti confío!