Reflexión sobre el Domingo de Resurrección

Reflexión sobre el Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección o de Pascua es una de las Solemnidades más importantes para todos los cristianos, pues con la Resurrección de Jesús adquiere sentido toda nuestra fe, al ser signo más eminente de la instauración del Reino de Dios entre nosotros. Cristo triunfó sobre el pecado, la muerte y el Demonio, reabriéndose para todos los seres humanos las puertas del Cielo. En la Resurrección se encuentra la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y junto a nosotros, ¿qué se puede temer?, ¿qué nos puede preocupar?. Por eso, en la solemne Misa Dominical de hoy se vive de manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y aquel permanecerá prendido durante todo el Tiempo Pascual, conmemorándose la permanencia de Jesús Resucitado con los apóstoles antes de subir a los cielos (la Ascensión del Señor) y culminará con la Solemnidad de Pentecostés. Ahora nosotros somos sus discípulos-misioneros; por ello, la Resurrección no es una anécdota o hecho histórico sino un acto actual y siempre presente para la Iglesia, por eso hay que ver y creer como san Juan el discípulo amado cuando va al sepulcro, entra y lo encuentra vacío (Jn 20:1-9), con el fin de anunciar esa gran noticia a toda la humanidad: Jesús, el Amor Encarnado, murió crucificado por nuestros pecados pero Dios Padre lo resucitó de entre los muertos, constituyéndolo Señor de la vida y de la muerte. Por eso, no hay que buscar a Jesús entre los muertos, pues está vivo. En Jesús, el Amor ha vencido al odio, la Misericordia al pecado, el Bien al mal, la Verdad a la mentira, la Vida a la muerte y por eso, ha de decirse a los demás: Ven, entra, ve y cree. Aunque la Semana Santa se termina hoy temporalmente, se inicia la Pascua, con la Octava de Pascua, tiempo también Santo para la conmemoración de los misterios centrales de nuestra fe pero igualmente debe ser santificado por una verdadera vivencia cristiana. Por eso hay que decir con jubilosa alegría a los demás: “FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN” ¡Jesús, en Ti confío!