Reflexión del Evangelio según san Lucas 11:42-46

Reflexión del Evangelio según san Lucas 11:42-46

El Evangelio (Lc 11:42-46) sigue mostrando la relación conflictiva entre Jesús y las autoridades religiosas de la época. Esta vez Jesús hace tres llamados a los fariseos porque: 1) Pagan el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza pero dejan de lado la justicia y el amor a Dios, que se debe practicar, sin omitir aquello; 2) Les gustan los asientos de honor en las sinagogas y las referencias por las calles; 3) Son tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo. Ante estas palabras, un doctor de la ley considera que Jesús los está ofendiendo también a ellos pero Él no se vuelve atrás sino que deja en claro que la misma crítica vale también para los escribas, pues imponen cargas intolerables a los hombres y ellos no las cumplen ni con uno de sus dedos. Esto puede suceder en el interior de cada uno, pues insiste en detalles y olvida la justicia y el amor. La observancia de la Ley de Dios, parte del amor gratuito de Dios por el hombre y sin la experiencia del amor, la observancia de Ley convierte a Dios en un ídolo. Así las cosas, de nuevo el Señor invita a tener una auténtica y verdadera vida espiritual, cuyo origen está en el alma donde mora Dios, pues conlleva a que la persona sea recta y coherente en su pensar, sentir y obrar, sin importarle las calamidades de la vida. Bien lo dice santa Faustina: “(…) en el corazón puro y humilde mora Dios que es la Luz Misma y todos los sufrimientos y todas las contrariedades existen para que se manifiesta la santidad del alma. (…)“ Num. 573 DSF.